Una economía humanista no solo se centra en números o indicadores; pone a las personas en el centro de cada decisión. Esto significa que el crecimiento y el desarrollo económico se diseñan para garantizar oportunidades, mejorar la calidad de vida y cuidar la dignidad de todos, sin dejar a nadie atrás. En Tamaulipas, esta visión impulsa políticas y acciones que buscan equilibrar la inversión, la generación de empleo, el bienestar social y la inclusión, asegurando que cada familia pueda acceder a servicios, oportunidades y un entorno seguro para prosperar. Una economía con rostro humano es una economía que construye futuro y bienestar para toda la comunidad.

